Cuándo recurrir al e-Learning: Variables de Decisión

Por Javier Salas | Visión General del e-Learning

Mar 27

En nuestra entrada de hoy analizaremos la casuística que rodea el e-Learning y algunas situaciones que pueden recomendar su utilización como metodología de aprendizaje continuo. Visto de forma literal, el e-Learning abarca toda formación soportada en medios electrónicos, si bien hoy en día este concepto nos remite casi con exclusividad a la formación a través de Internet, que es a la que haremos referencia a partir de ahora.

Así, frente a los tradicionales modelos y programas de aprendizaje basados en la formación presencial, disponemos ahora de una alternativa innovadora y diametralmente opuesta en su concepción que, entre sus ventajas más anunciadas y significativas, nos permitirá llegar a más gente con un menor coste y tantas veces como queramos. No es un mal comienzo, desde luego. Cabe preguntarse entonces por qué las empresas e instituciones educativas de toda índole no están aplicando ya desde hace unos años y de forma masiva esta novedosa y adaptable metodología formativa. La respuesta es muy sencilla, y sobre ello hablaremos a continuación: no siempre el e-Learning va a resultar la mejor solución para nuestras necesidades formativas, y por tanto, debemos saber detectar qué situaciones o circunstancias son más propicias para el uso de este tipo de formación. Dicho de otra forma, debemos asegurarnos que la inversión en e-Learning nos resultará rentable, y no sólo en términos económicos; que a veces resulta una tentación demasiado fuerte que luego no justifica el desembolso, sino también a la hora de alcanzar los objetivos de aprendizaje establecidos.

De acuerdo con esta premisa, veamos algunas de las principales variables de decisión que deberemos analizar antes de decidir abordar un proyecto de formación e-Learning, porque a partir de la valoración global de todas ellas podremos estar más seguros de acertar con nuestra decisión:

1. Adecuación del contenido formativo a la metodología e-Learning:

Hay que tener en cuenta que no todas las materias a impartir se adaptan de la misma forma para su desarrollo online; éste suele ser el caso de la formación eminentemente técnica, que con frecuencia requiere altas dosis de desarrollos prácticos, algo para lo que a priori un taller presencial puede resultar mucho más adecuado. Sin embargo, hasta en estos casos extremos podemos “darle la vuelta a la tortilla” y encontrar la utilidad del e-Learning. Por ejemplo, podemos tomar la decisión de “empaquetar” la parte teórico-conceptual del taller que vamos a impartir en una pequeña píldora de conocimiento y planificar su ejecución para unos días o semanas antes de que comience el taller. ¿Qué conseguimos actuando de esta forma? En primer lugar y muy importante, que cuando el taller de comienzo los alumnos ya lleven aprendido los conceptos teóricos asociados al mismo, con lo cual es fácil suponer que el nivel de aprovechamiento del curso será mayor. Asimismo, y en segundo lugar, estamos garantizando que todo el esfuerzo se emplea en la parte más importante y provechosa del taller, que en este caso es la parte práctica, con lo cual estamos optimizando los tiempos dedicados. Esta práctica se está emplantando en las aulas de colegios innovadores y se conoce como flipped classroom o Aula Invertida

2. Necesidad de una actualización permanente del material formativo:

No cabe duda que en ocasiones la propia naturaleza de los contenidos va a exigir una actualización continua o frecuente del material a impartir. Esto ocurre por ejemplo en el sector de las farmacéuticas, donde el conocimiento de los productos está sujeto a una evolución permanente, no sólo por el propio seguimiento que se hace de cada producto, sino porque continuamente están apareciendo nuevas referencias en el mercado.

Como ésta, son muchas las profesiones que nos van a exigir estar al día de las novedades si realmente queremos ser competitivos. En estas ocasiones, el e-Learning suele ser una posibilidad realmente interesante, ya que nos va a permitir sacar versiones sucesivas del mismo material, y además se presta perfectamente como material de consulta permanente, una cualidad que en mi opinión no se suele poner en valor todo lo que sería deseable, todo ello por un mínimo coste de adaptación. Imaginemos abordar esta misma necesidad con formación presencial: realmente tendríamos que seleccionar muy bien nuestros alumnos identificando aquellos que deben recibir cada formación de manera indispensable, porque en cualquier caso lo más probable es que los costes de impartición (profesores, logística, dietas, desplazamientos, alojamiento, etc.) se terminaran disparando.

3. Público objetivo al que va dirigido la formación y casuística de impartición:

Otra de las variables de decisión fundamentales es a cuántas personas estamos considerando en el proceso formativo: obviamente a mayor número de personas más rentable nos resultará la elección del e-Learning como metodología de impartición; pero ojo que no siempre el número de alumnos será necesariamente la única variable que tengamos que analizar, sino que también deberemos considerar las circunstancias en las que deberá realizarse la impartición, como la localización de estas personas y por tanto su necesidad de desplazamiento o la necesidad de recursos materiales, entre otras. Dicho de otra forma, aquí debemos estimar el punto de inflexión, en términos de costes asociados, a partir del cual nos va a resultar más interesante optar por el e-Learning o cualquier otra alternativa.

Realmente si tomamos como referencia base el presupuesto que consumimos anualmente en el desarrollo de una determinada acción formativa y lo cotejamos con el presupuesto estimado de desarrollar esa misma acción formativa vía online, debiera resultarnos bastante fácil calcular a partir de qué punto nos empieza a interesar una u otra opción. En muchas ocasiones también nos resultará muy útil considerar la posibilidad de amortizar la inversión en dos o más años, sobre todo cuanto más estable sea el conocimiento (si no habría que sumar a la inversión inicial los costes estimados de actualización del contenido cada cierto tiempo) y más altos sean los índices de rotación de plantilla (incrementaría el público objetivo destinatario de la formación).

Éstas son algunas de las principales variables que deberemos tomar en consideración para abordar la idoneidad de acometer un proyecto e-Learning. Dependiendo de cada caso, el peso específico que le demos a cada una de estas variables será diferente. En nuestras manos está elegir la mejor solución.

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